¿Pintamos el baño?, manos a la obra

En esta entrada algunos detalles de como realizar la pintura del baño. Hemos de saber que aplicadas las reglas básicas el espacio quedará bien, solo debemos atenernos a reglas básicas y un poco de sentido común

Un trabajo de cuidado y detalles.
Lo único que pierde la cerámica a la cual aplicamos una pintura es su apariencia vitrificada. Para tener buenos resultados hemos de preparar bien la superficie:

1. Una limpieza profunda para que sobre la cerámica no quede ningún resto de materiales de obra, grasa en la cocina y cal en los baños.
2. Con masilla para exteriores o sellante acrílico revisamos bien las juntas y que no queden fisuras o agujeros. Luego de pintado es más difícil reparar y créanme, las juntas ganan mucho protagonismo. En el momento de tapar bien los agujeros de colgadores, etc.
3. Retiramos todo lo que impida aplicar con comodidad la pintura y aquellas cosas que puedan pintarse de forma involuntaria. Sacamos las jaboneras, flexo de ducha, etc. Todo lo mas diáfano posible.
4. Una vez hemos resanado y limpiado el área procedemos a encintar todos los perímetros de la pintura, las entregas con los techos, ventanas, puertas, sanitarios, etc. Protegemos los suelos con papel cartón.

Una vez hemos preparado el espacio, preparamos la pintura a la cual siempre le añadiremos disolvente. Igual lo que diga el fabricante (muchas pinturas se espesan por el tiempo entre que se fabrican y nosotros la aplicamos). Se revuelve con paciencia hasta tener un líquido bien homogéneo. Al limpiar la brocha con pintura contra el borde de la lata el líquido siendo algo espeso debe bajar de forma fluída. El disolvente se añade siempre poco a poco. Tampoco interesa una pintura líquida. Todo esto es la clave de que quede bien el pintado. Cuando la pintura tiene cuerpo pero fluye durante el secado se expande adecuadamente y o deja marcas en la superficie. Se pinta mucho mejor a rodillo que a brocha. Escogemos un rodillo pequeño por manuable y adecuado para lacar. Al mojar el rodillo quitamos con la brocha excesos y cubrimos un paño  de forma tal que veamos que el rodillo deposita pintura sobre la cerámica, aprox. 0,5 m x 0,4 m. Una vez cubierto el paño volvemos a pasar el rodillo en vertical peinando bien el área e igualando la cantidad de pintura. Acto seguido repetimos la operación pero ahora en horizontal y aunque parezca excesivo hacemos un tercer pase de rodillo ahora en vertical pero sin ejercer presión sobre la cerámica, es sólo para recoger cualquier exceso de pintura. Una buena idea al elegir el tamaño del paño es que cubra  piezas de cerámica completas, de esta forma los empates estarán en las juntas. Se pinta por paredes de arriba abajo y tratando de no interrumpir la faena. Cada una hora aproximadamente comprobamos que la pintura mantiene su viscosidad.

Cuando todo esté dejamos pasar el día y al siguiente quitamos las cintas de los bordes con mucho cuidado. Se aconseja humedecerlas para facilitar el trabajo. Con un cutter o espátula nos ayudamos en sitios donde la cinta pueda romper.

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